Buenos días.
Siento el fallecimiento de Víctor Agramunt, uno de los pocos veteranos, de los más antiguos, que aún estaban entre nosotros y podíamos seguir escuchando de cuando en cuando para conectarnos con una era gloriosa y pasada, aportar un indudable toque de calidad y acariciar nuestros oídos con la dicción perfecta de su voz, que indicaba edad sin sonar en absoluto cascada.
Trabajó en Barcelona y Madrid, siendo esta última la ciudad donde desarrolló el grueso de su carrera. Yo empecé a identificarlo gracias al doctor Sloan (Dick Van Dyke) de la serie "Diagnóstico asesinato", que veía por las tardes al volver del colegio. Para mi alegría, le puse nombre gracias a la ficha incluida en "El dilema", tras los títulos de crédito, donde prestaba su voz a Christopher Plummer. Por aquellos días, casi siempre reparaba en él a través de actores mayores, pero pronto empecé a relacionarlo con períodos anteriores. Su academicismo no le impidió desplegar ductilidad (casi en la línea de Jesús Nieto, predecesor en época, beneficiado por un abanico mayor de posibilidades y registros y maestro entre maestros): a los mencionados Hoffman y De Niro cabría añadir a James Dean en el redoblaje de su mejor película, "Al este del edén", Paul Newman (antes del estrellato) en el redoblaje de "El zurdo" y, por incidir en nuevos registros, James Coco en "Un cadáver a los postres", todo un ejercicio de camuflaje. Agramunt, sin tener asociaciones estelares fijas, desempeñaba con acierto su papel de "chico para todo". Con los años, hizo lo propio con los mayores, como Peter O'Toole, Donald Sutherland, Robert Duvall o Terence Stamp (otro recientemente desaparecido).
Lo conocí hace años y coincidí con él en varias ocasiones, de las que destacaría su amabilidad y afán de conversación. Le gustaba compartir sus experiencias con humildad y sabía escuchar. Su muerte deja un vacío más allá del atril y la sala oscura.
Extrañaremos su pérdida. Mi pésame a sus familiares y seres queridos. Descanse en paz.
Un saludo.
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