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MensajePublicado: Lun Oct 19, 2020 4:07 pm 
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Por algún motivo, estas últimas semanas me ha dado por ver adaptaciones de la legendaria novela de Tusitala (apodo que los samoanos le pusieron a Robert Louis Stevenson cuando se instaló en Samoa para que la tuberculosis no lo matara demasiado rápido, que en su lengua significa "El Cuentacuentos"). Llama la atención que una novela en principio tan cinematográfica haya tenido tan poca fortuna en sus adaptaciones. Veamos:

Tras una adaptación muda con nada menos que Lon Chaney haciendo de John Silver (que, como el 90 por cien del cine mudo, se ha perdido), la primera adaptación es la de 1934, con Wallace Beery y Jackie Cooper. El problema que tiene esta adaptación es que el degenerado de Louis B. Mayer, el jerifalte máximo de la MGM, decidió convertirla en "otra más de Beery y Cooper", pareja de actores muy popular entonces, en vez de adaptar la novela de Stevenson. Cualquiera que le eche un vistazo al argumento de "El Campeón", que fue la película que lanzó al estrellato a esta pareja, verá que el planteamiento es idéntico, y que en ambas el personaje de Beery "se vuelve bueno" porque se le enternece el corazón con el personaje de Jackie Cooper (aunque debo decir que Wallace Beery odió el postizo final feliz en el que Silver promete ser bueno a Jim Hawkins, y boicoteó el rodaje de esa escena). Con este planteamiento, por muy cuidada que sea la producción (algo que por lo demás se da por descontado en el Hollywood de la época) y por mucho Lionel Barrymore que interprete a Billy Bones (en mi opinión, lo mejor de la película), no hay nada que hacer: la novela de Stevenson se "hollywoodiza" y el personaje de John Silver se ablanda. Y mejor enterrar en el olvido a ese lloriqueante Jim Hawkins con que nos castiga Jackie Cooper (que, creo, está en realidad repitiendo su personaje de "El Campeón") que nada tiene que ver con el de la novela. Una gran oportunidad desaprovechada.

En 1950 llegó la más famosa de las adaptaciones, la de Disney, con Robert Newton haciendo de John Silver y Bobby Driscoll, de Jim Hawkins. Esta película comete el mismo error que la anterior: convertir la relación entre Jim Hawkins y John Silver en el eje de la historia (y consecuentemente, reduciendo a los personajes del capitán Smollett, el squire y el doctor Livesey a meros comparsas). Y también ablanda a Silver: no llega a volverse bueno pero no se atreve a dispararle a Jim Hawkins al final de la historia (el Silver del libro no habría vacilado), probable exigencia de Disney. Por otra parte, el sobreactuadísimo Newton tampoco se parece al ambiguo John Silver de la novela. Y aunque Bobby Driscoll tenga la edad justa para hacer de Jim Hawkins, tampoco está bien elegido. Nunca deja de ser lo que era: un chico americano (que esa es otra) del siglo XX. Visualmente, tampoco ofrece nada de particular, y los fondos pintados han envejecido muy mal.

En 1972, el productor Harry Alan Towers (famoso, a su modo, por las películas de Fu Manchú) rescató de la papelera uno de los infinitos proyectos fallidos de Orson Welles, una adaptación de "La Isla del Tesoro" y decidió acabarla a su modo. Si uno no se fija en cosillas como que la posada Almirante Benbow parece una taberna de pueblo castellana, que está además en un sitio que ni de broma parece la orilla del canal de Bristol, que los vestidos parecen reciclados de otras películas, que la costa de la Isla del Tesoro se parece sospechosamente a la costa almeriense, puede pasar (y más con Orson Welles haciendo de John Silver). Pero aparte de esto último, mejor olvidarla por completo. Sobre todo porque ¡otra vez! repite el error de convertir a la relación entre Silver y Hawkins (que, al igual que en las dos anteriores, no está bien elegido) en el eje de la historia.

En 1990, llegó una adaptación televisiva pero que aquí se estrenó en cines, con un quinceañero Christian "Batman" Bale como Jim Hawkins y Charlton Heston como John Silver, que yo recuerdo con mucho cariño porque cuando la vi tenía exactamente la misma edad que el Jim Hawkins de la novela. Visualmente es maravillosa, pero el problema es que ni el guión (excesivamente cercano a la novela, algo que no siempre es una buena idea) ni la puesta en escena ni los actores (comprendo que Heston junior, padre del proyecto, quisiera darle el papel de Silver a su papá, pero es que a Heston no le va ese papel ni de broma) ofrecen nada de particular. Además, Christian Bale es demasiado mayor para el papel. El Jim Hawkins de la novela no es un adolescente, es un NIÑO, que además actúa como tal en muchas ocasiones. Un niño al final de su niñez, vale, pero niño de todas formas.

En 1996, llegó "Los teleñecos en la isla del tesoro". Esta tiene el problema de que el espíritu iconoclasta y gamberro de los teleñecos no pega ni con cola con la historia, que se resiente, además, de una excesiva infantilización. Lástima, porque hay algunas ideas de guión interesantes (por ejemplo, comenzar la historia con un "flashback" en el que se nos muestra a Flint enterrando el tesoro y asesinando a sus compinches), Tim Curry nos ofrece un memorable John Silver (aunque demasiado "blando", claro), y la música está muy bien.

En 2002, Disney trasladó la historia al espacio en su aparatosa pero fallida "El planeta del tesoro". Lo tenía todo para ser un clásico imperecedero, pero el problema es que el planteamiento hace eso imposible. Se cometió el error de convertir a Jim Hawkins en adolescente (perdiendo así todo lo que hace al personaje atractivo), y el traslado de la historia al espacio simplemente no funciona. No funciona porque se ha hecho mal, simplemente se ha buscado desesperadamente que la historia resulte supuestamente atractiva para las nuevas generaciones (como si la navegación a vela y la piratería del Caribe en el siglo XVIII no les resultara un mundo ya excitante de por sí, lo digo porque a mí a los doce-trece años, que fue cuando leí el libro y vi las adaptaciones cinematográficas por vez primera, desde luego me lo parecía) y sólo han conseguido hacerla anodina e insulsa. Y mejor olvidar la ridícula historia de amor entre la capitana Amelia Bones y el doctor Niles Crane...perdón, doctor Delbert Doppler. Sólo merece recordarse el fabuloso diseño de John Silver, la última gran creacion del genial Glen Keane.

[Hago notar que todas las adaptaciones anteriores se emperran en presentar a Jim Hawkins como huérfano de padre, posiblemente para presentar la relación entre Silver y Hawkins como paternofilial, pero es que no es así, el Jim Hawkins de la novela NO es huérfano al principio (aunque sí pierde a su padre), y su relación con John Silver no es en ningún momento paternofilial].

Y dejo para el final la que más me ha convencido: una modestísima versión animada encargada por Nickelodeon. Es verdad que la animación es discretita y que el trabajo de los actores de voz en el original (no así en la versión española, donde un jovencísimo Raúl Rojo —trece añitos debía tener, más o menos la edad de Jim HAwkins— da muestra de lo que son capaces los críos en el doblaje cuando están bien dirigidos) no brilla demasiado, pero el Jim Hawkins de esta versión sí es el del libro (y tiene la edad justa, ni más ni menos), el John Silver es el John Silver moralmente ambiguo del libro, y el doctor Livesey no es el comparsa sin entidad de las versiones anteriores sino la figura casi heroica que es en el libro, pero también con su puntito pirata (véase en el libro cómo derrota a John Silver en su propio juego, planeando sibilinamente que Silver vaya directo al fracaso en su búsqueda del tesoro seguramente con la esperanza de que sus propios hombres lo hagan pedazos), y cuya relación con Jim Hawkins sí tiene elementos paternofiliales (véase el momento en que con una suave reprimenda hace que a Jim Hawkins se le salten las lágrimas).

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"Muchos críticos de hoy han pasado de la premisa de que una obra maestra puede ser impopular, a la premisa de que si no es impopular no puede ser una obra maestra"

Gilbert Keith Chesterton


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